Presupuestos, subvenciones, recortes y contratos públicos

Ayudas al cine: más a quien más tiene

  • Las subvenciones para la amortización de largometrajes (34 millones y medio) pierden seis millones y medio con respecto a 2011
  • Se reparten según el número de espectadores y la inversión del productor

El BOE ha publicado esta mañana las ayudas a la amortización de largometrajes exhibidos durante 2010. En total, de los 35 millones presupuestados, se han concedido subvenciones por valor de casi 34 millones y medio de euros, lo que supone una rebaja de unos seis millones y medio con respecto a 2011, cuando la cuantía ascendió a poco más de 41 millones de euros.

El grueso de la concesión responde a las ayudas que provienen de la orden CUL/2843/2009, que contempla dos tipos: la general y la complementaria. En la general, la ayuda supone el 15% de la recaudación en taquilla (número de espectadores durante los primeros 12 meses de exhibición multiplicado por el precio medio de la entrada). En las complementarias, el baremo incluye una serie de aspectos puntuables a razón de 10.000 euros el punto, que se consiguen por la participación en festivales, si se trata de un documental, si la cinta está especialmente recomendada para la infancia, si es una película de animación, si las productoras son independientes, si el realizador es novel, si hay coproducción extranjera, si es en 3D o si en los mandos el reparto de puestos entre hombres y mujeres era equitativo. Pero, lo que puede inflar la suma de puntos (hasta 120) de un largometraje es, por encima de todo, la inversión del productor.

Así, las películas con mayores presupuestos y/o las más taquilleras son las que reciben mayores subvenciones.

  • Tres metros sobre el cielo se lleva la subvención más cuantiosa: dos millones de euros.
  • Balada triste de trompeta le sigue con 1.680.000.
  • Comparten cuantía, 1.500.000 euros para cada una: Los ojos de Julia, Conocerás al hombre de tus sueños, Entrelobos, Lope y También la lluvia.

Buenas tardes.

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6 thoughts on “Ayudas al cine: más a quien más tiene

  1. Existe bastante desconocimiento entre el público sobre cómo son las subvenciones al cine. Sus benefactores han hecho bastante poco por explicarlo bien, muy probablemente por algo muy típico de la política local: nulo interés en ganar soporte social y mucho incentivo para hacer pasillos y conseguir situaciones de ventaja. Vaya por delante que pienso que la industria del cine es un típico caso de “rent seekers”, pero para valorarlo hay que conocer el contexto:

    1) No debe haber un solo país en el mundo con cinematografía más o menos propia que no tenga un sistema de incentivos público. Los más, son subvenciones. En Estados Unidos suelen existir sistemas de atracción de rodajes y desgravaciones fiscales por estados. Es decir: no es una anomalía, más bien es la norma. Lo es, además, por “razones de estado”: toda la legislación cinematográfica busca protegerse de la industria americana y su poderío y aspira a crear valores “nacionales”. Poder y nacionalismo están detrás del origen de la excepción cultural y el dinero al cine.

    2) El cine no es el único sector subvencionado. Y en España son muchos y con esos mismos síntomas que he comentado: buscadores de rentas. Agricultura, minería, automóviles, todos reciben distintas formas de subvenciones, unas estables y otras de tiempo en tiempo. No se olviden las renovables. Es decir: de nuevo, España no es una excepción.

    3) El sistema de ayudas actual tiene varios tramos y los ejemplos que se ponen no son “a dedo”: están basados en un sistema en función de taquilla y otros criterios (pero donde la taquilla pesa mucho) que tiene, además, un tope que nadie puede pasar. El origen del vínculo a taquilla es precisamente incentivar lo que se critica aquí y se ha criticado tanto: que no interesan a nadie. Dar más al que más tiene pretendía incentivar el que la producción se oriente al público y no a los intereses del creador. Torrente, pues, está subvencionado. Y se premia al que atrae público: tiene lógica, cuanto más público vaya a ver industria local, más incentivo habrá para seguir produciendo e, idealmente, ganando cuota sobre el cine…. americano.

    4) Efectivamente, el sistema genera el que películas que ya no lo necesitan tengan subvenciones. Incluso autores que ya no lo necesitan. Caso de Pedro Almodóvar, que podría rodar sus películas muy seguramente con preventas internacionales y sin ayuda pública (televisión aparte, que es otro tema).

    5) Por no extenderme mucho más, la cuestión del apoyo a las llamadas industrias creativas debe juzgarse, en mi opinión, por el resultado del sistema de incentivos. ¿Ha logrado alterar la lógica de mercado histórica? La verdad es que no. ¿Cada cuánto hay que revisarla? ¿Deben devolver el dinero los que logran recuperarlo en el mercado? Ahora no. ¿Es un sistema que incentiva la adaptación del producto a los nuevos métodos de comunicación y distribución? No. Y, estrictamente hablando de cultura y no mercado, ¿logra innovación en las formas de expresar el lenguaje audiovisual en el siglo XXI? Mi opinión es que no. ¿Favorece a unos pocos con conexiones y capacidades? En una palabra, sí; pero no es una respuesta que pueda ser simple y dejarlo así peca de parcialmente injusto.

    La sociedad debe plantearse si es una tragedia que no exista una industria cinematográfica. Y si debe dejarse al mercado. Y debiera verlo en un entorno tecnológico distinto a cuando se concibió el apoyo al cine: hoy audiovisual es muchas cosas (es decir, la cultura audiovisual, por ser osado, está ya en YouTube) y el cine es sólo un formato de exhibución. Aceptar que la sala no lo es todo cuesta mucho de aceptar, pero ese es otro tema.

  2. Andrés says:

    El comentario de Gonzalo está bien informado y es extenso. Solo agregaría lo siguiente. Dice Gonzalo “La sociedad debe plantearse si es una tragedia que no exista una industria cinematográfica. Y si debe dejarse al mercado.”

    Bien, la única forma de obtener una respuesta es dejarlo al mercado. Si la sociedad lo valora, estará dispuesta a pagar por consumirlo. Si no lo valora, no lo hará. Subvencionarlo con el argumento de que la sociedad no paga porque no sabe lo que hace, no convence, ¿verdad? Lo mismo va para los coches.

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